Qué es la aromaterapia? Como la misma palabra indica, aromaterapia significa terapia que usa aromas. Estos aromas provienen del reino vegetal, de las flores, árboles, arbustos, hierbas, semillas, frutos… Se destila la parte pertinente del vegetal y se captan los aceites esenciales, que son sustancias aceitosas, odoríferas y volátiles. s La aromaterapia es una disciplina terapéutica verdaderamente holística que ha dado muchos frutos. Y aunque milenaria, se redescubrió a principios del siglo XX. La aromaterapia nos ayuda porque ciertas esencia ayudan a nuestras defensas (a nuestro sistema inmunológico), entre otras cosas, por el simple hecho de poner nuestra mente y nuestra emociones en un “ambiente positivo”, con la que ya hay una gran parte conseguida. Puede utilizarse como guerra directa de algunos aceites en contra de microorganismos dañinos, o para la estimulación de los órganos productores de anticuerpos. Estos aceites actúan por un lado sobre los mismos microorganismos pero estimulan también a nuestras defensas. También es conveniente alternar entre los distintos aceites para seguir manteniendo un equilibrio. En y sobre nuestro cuerpo se desarrolla la vida de forma similar como en todo el Universo en general. Si en ello todo funciona bien, existe una armoniosa desarmonía, en la cual conviven sistemas y organismos tanto benignos como malignos. Todos cumplen su función y todos se necesitan a todos, y este proceso de nivelación hace fluir al mismo tiempo nuestra energía. Pasaremos ahora a explicar un poco sobre la relación entre el cuerpo, mente y los aromas. El sistema para captar los aromas empieza con dos zonas mucosas ubicadas dentro de la nariz, penetradas por millones de pelitos que son terminales de nervios olfativos, que transformen lo que olemos en un mensaje entendible para el cerebro. A partir de estos sensores, llegamos al sistema límbico, la parte más vieja del cerebro evolutivamente hablando. Este sistema comanda la actividad sensomotórica. Se maneja también desde allí las necesidades básicas como el sexo, el hambre y la sed. El sistema límbico está también muy ligado con el actuar de nuestras emociones a través de un complejo sistema neuroquímico que produce ciertas hormonas que influyen luego sobre nuestro estado de ánimo y además también sobre nuestro sistema inmunológico. En el sistema límbico encontramos 2 campos relacionados tanto con nuestras vivencias emocionales, como también con el centro de memoria de nuestro cerebro y ambos. Tienen que ver con la captación olfativa. De aquí la explicación física de por qué los olores pueden influenciar tanto en nuestras memorias como en nuestros sentimientos. Pasamos ahora a la parte de la corteza cerebral, el neocortex, que está separada en 2 hemisferios. La parte izquierda del cerebro es la responsable del pensamiento razonable y de nuestra expresión verbal (funciones Yang, masculino, solar), mientras que la derecha cuida nuestra vida intuitiva sentimental y es responsable de nuestras reacciones de aceptación, rechazo… (funciones Yin, femenino, lunar). Cada una de estas partes del cerebro se oxigena por vía separada; la parte izquierda por el orificio nasal derecho y la parte derecha por el orificio nasal izquierdo. De todas formas los 2 hemisferios del cerebro no funcionan de forma solitaria e independiente sino que se complementan. Incluso pudiendo uno tomar una parte de las funciones de la otra si una está dañada. Por ello es conveniente que ambas partes estén en armonía. Cuando olemos aromas agradables y sedantes reacciona principalmente el hemisferio derecho, y el hemisferio izquierdo lo hace cuando inhalamos algo que nos hace pensar. Como ya hemos ido comentando, una de los aspectos más fascinantes de la aromaterapia es la influencia que tiene en la mente. Lo que ha llevado a algunos aromaterapeutas a practicar la psico-aromaterapia, donde los aceites se usan únicamente como sustancias modificadoras de estado de ánimo. Según los aromas alteren el estado físico y emocional de la persona serán sus preferencias aromáticas. La mente y el cuerpo están relacionados y lo que afecte a uno afectará también a otro. Pasemos a ver ahora como influyen los sentidos. La vista, el oído, el tacto, el gusto y el olfato son los 5 sentidos con los cuales, generalmente, estudiamos el mundo que nos rodea, lo percibimos y creamos vínculos entre nosotros y los demás, y con las situaciones y cosas que nos rodean. Los órganos de los sentidos tienen receptores con la función de recibir estímulos o impulsos y trasmitirlos al sistema nervioso. Para la aromaterapia nos centraremos en el olfato y el tacto, que de ellos de pende el beneficiarse o no de los aromas. El sentido del olfato y como funciona ya lo hemos visto anteriormente, y en resumen se puede decir que nuestro bienestar general depende, más de lo que creemos, de la capacidad de oler que tengamos. El olfato no solo controla funciones corporales que no están sometidos a nuestra voluntad corporal consciente, sino que influye en nuestro mundo emotivo. Esto se puede explicar analizando las funciones de varias estructuras cerebrales como físicas, y están en relación con el sentido del olfato. Los mensajes olfativos ejercen su influencia en la formación de determinados sentimientos en las formas de comportamiento y en las reacciones físicas. Hablemos ahora de poder del tacto. Usar el tacto es un instinto humano y una necesidad fundamental. La cultura humana ha empleado persistentemente el tacto como medio de comunicación, o bien en un contexto terapéutico, como expresión de solicitud y afecto y como forma de conocer nuestro entorno. El tacto influye en el sistema nervioso autónomo, relajando y vigorizando el cuerpo, y al mismo tiempo fomentando la secreción de endorfinas que actúan como narcóticos naturales del cuerpo al reducir el dolor y para producir una sensación de alborozo y bienestar. La piel es la porción orgánica más grande y extensas del cuerpo. Es la frontera que separa nuestro organismo del mundo exterior. Su elasticidad nos protege de golpes y lesiones y sus diversas capas evitan la entrada de infecciones y contaminantes. La piel establece el contacto sensorial con el medio exterior y es la fuente del placer y del dolor. La piel tiene un poder de absorción notable y abre paso a algunas sustancias tanto benéficas como nocivas. Los productos a base de aceites esenciales y extractos florales son extraordinariamente ricos y contienen sustancias activas que son esenciales para conservar la salud y la vitalidad de la piel. Al actuar como estimulantes celulares ofrecen una mejor resistencia a loa ataques, y al paso del tiempo además reestablecen y conserva el balance de la piel. En definitiva, para estar bien, sanos y saludables, hemos de mantener una armonía y hay factores que influyen sobre el sistema, como pueden ser: la alimentación, agilidad física, consumo de medicamentos, abuso de alcohol, nicotina u otras drogas, luz artificial y natural, edad, excesivo estrés, buena o mala “onda” en la vida diaria, descanso adecuado, situación personal, laboral y económica, amor o falta de ello y la respiración. Por esto la situación hormonal juega un papel importante positivo, sobretodo con las endorfinas y también en cierto modo la adrenalina. Para mejorar nuestra calidad de vida en general, podríamos decir que hemos de cumplir unas reglas complementarias al tratamiento o uso aromaterapéutico, y estas podrían ser: - Tomar una acción positiva y hacer trivialidades que apetezcan. - Comer sanamente y lo más natural posible. - Beber agua abundantemente. - Hacer de vientre regularmente. - Tratar en vivir en aire no contaminado. - Caminar lo más que podamos - Dormir bien. - Rodearnos de personas con buena “onda”, ser amble, cariñoso y generoso con los demás. - Cuidar nuestra salud en general. - Gratificarnos con algo lindo, sobretodo a nivel espiritual o emocional. - Hacer ejercicios de respiración profunda (oxigena el cerebro, relaja y centra la mente). - Masajearse orejas, dedos y manos una o dos veces por día. - Si es posible recibir de vez en cuando un masaje o baño aromático. Con todo esto, se trata mantener una mente y un cuerpo fuertes para que las enfermedades no afecten o su impacto sea mínimo. Los aromaterapeutas clínicos emplean cada vez más los aceites esenciales para apoyar el tratamiento de enfermedades graves. A continuación veremos un poco de la historia de la aromaterapia y que son los aceites esenciales. |